lunes, 26 de diciembre de 2011

Los pasos profundos

Hay pasos certeros, hay otros con dudas. Hay pasos hacia adelante y a veces hay pasos que se dan sobre los propios pasos. Los pasos profundos.

Año 1962. Mes de Abril. Tarde de lluvia y viento de otoño.

Violeta està volviendo del entierro de su padre, abre el portòn de hierro forjado y entra lentamente con su ama de llaves de siempre, Lina.

- Parece mentira, pero tengo tan pocos recuerdos de cariño y dulzura de mi padre, tengo mas preguntas que respuestas. Creo Lina que vos y yo tendríamos que tener una larga charla. Necesito las respuestas que me faltan y se que vos me las podes dar.
- Si, quizàs este es el momento niña Violeta.
- Deja de decirme niña, por favor, ya basta de esas formalidades estùpidas.
- Bueno, està bien.
- Mi madre nos dejò siendo yo muy chica y te quiero como si fueras mi segunda mamà, o una madrina, o una hermana, no se, vos sabes lo que significas para mi, cuantas veces corrì de noche a dormir a tu cama, te acordàs?
- Como olvidarlo, las noches de tormenta siempre venìas a mi cuarto corriendo.
- Lina cual es el secreto? ese que guardas, ese que yo no se, porque mi padre no me quiso nunca?
- Si, te quiso, a su manera te quiso, no sabìa querer.
- El querìa a mi mamà?
- Yo creo que si, la quiso mucho.
- Porque yo siento que a partir de su muerte comenzó a tratarme distinto.
- Fue un golpe muy duro para èl, ella no estaba enferma, una muerte repentina es muy dificil de superar.
- Pero porquè el maltrato hacia mi, que le hice yo?
- Cuando tu mamá conociò a tu padre, toda la familia alentò mucho ese noviazgo, era el hombre ideal, era apuesto, un abogado reconocido, tenìa dinero y prestigio. Tu abuela siempre decìa que este si era el candidato para su hija, la única hija tan educada y preparada para formar una familia.
- Y ella? estaba enamorada de papà.?
- No, Violeta. Eso lo se bien, no lo estaba.
- Entonces?
- Era el mandato familiar, se estilaba asi, pero a veces uno se podia revelar, pero tu madre no podìa, ella no. Comenzaron a noviar, salìan a pasear en su auto, èl sabìa como complacer a tus abuelos, los invitaba a cenar a buenos lugares, les hacia obsequios. Y asi pasò el tiempo, unos meses, no recuerdo cuantos pero menos de un año. Una tarde tu madre me llamò a su cuarto, me hizo cerrar la puerta con llave, y hablando muy bajito me contò algo llorando.
Mi hermano Juan era el jardinero de la casa, desde los 15 años, el hecho de ser mi hermano hizo que se quedara, amaba las flores y sabìa embellecer el jardin como nadie. Yo veía a veces a Juan y tu madre charlando, riendo, pero la misma edad los unìa en risas o alguna travesura, como tirarla a la piscina y esas cosas.
Pero empecè a darme cuenta que mi querido Juan se estaba enamorando de la Srta Alba.
Esa tarde tu madre me confesò estar enamorada de mi hermano desde siempre, pero sabìa que sus padres no estarìan de acuerdo con esa relaciòn y no sabìa que hacer.
Me hizo sentar en una silla y arrodillada en el piso me tomò de las manos y me dijo: Estoy embarazada de Juan. El aún no lo sabe.
Un escalofrìo me corriò por el pecho y la vi llorar como nunca antes y yo no sabìa que decir, ni que hacer.
Mi niña querida, una hermana para mi, que podrìa yo hacer por ella.?
No se le cruzaba la idea de un aborto, ella querìa a ese bebè mas que nada en el mundo. y tambièn a Juan.
Pero sus padres ya estaban fijando una fecha para la boda.
Bueno, le dije, o te casas rapidamente para que el tiempo te ayude a hacer creer que este embarazo es de tu novio o tienes que huir, irte de la casa con Juan. Lo pensò, y decidiò lo segundo, se despertò muy temprano, como a las 6 de la mañana cruzò el jardìn hasta el galpòn donde estaba el cuartito de Juan y golpeò a su puerta, y golpeò varias veces pero èl no contestaba, la puerta estaba cerrada con llave.
Vino corriendo a mi cuarto a decirme que Juan no estaba, y vio en el piso una nota que alguien habìa deslizado por debajo de la puerta.
En ella èl le decía, sin saber de su embarazo, ya que ese dia se lo iba a decir, que se iba porque no podrìa soportar verla casada con ese hombre, y no querìa traerle problemas con sus padres, y que los vieran juntos y la castigaran. Que la amaba y la deseaba pero la vida se iba a encargar de que pudiese olvidarlo.
Como lloraba mi niña Alba, me preguntò como encontrarlo y yo llamé a sus amigos, y a mis parientes de Entre Rios y nadie sabìa de él.
Fue entonces que decidiò hablar con su novio y decirle la verdad para acelerar la fecha de casamiento.
Algo que siendo doloroso era lo mejor que podìa hacer.
El aceptò y se casó con ella, y guardó el secreto.
Violeta vos eras ese bebè que llenó de alegría esta casa y tu madre y tus abuelos te amaron profundamente.
- Pero él?
- El te quiso como pudo, eras el fruto de un amor  clandestino de su esposa, no era fácil. No era muy cariñoso ni con vos ni con nadie. Pero te crió, te educó, te aconsejó. Quizas faltaron las caricias...
- y Juan que fue de la vida de èl?
- El vive en España, se fue muy lejos para olvidar a tu mamá y no sabe de vos. Y sigue siendo un jardinero..
- Lina, sos mi tìa, ya te querìa como si lo fueras pero ahora confirmo tu amor y tu lealtad.
Y un abrazo intenso y un llanto emocionado de las dos selló este momento...
- Te quiero tanto mi pequeña Violeta, te pido perdón por el silencio...... tuve que guardar el secreto, por pedido de tu madre.

Han pasado unos meses, Violeta y Lina están llegando a Madrid, el aeropuerto de Barajas está lleno de gente como siempre. Abordan un bus que las lleva  a Sevilla, Lina sabía donde estaba aunque escribía muy poco. y hacia allá van las dos, se toman de las manos y sonríen.
Lina va al encuentro de su querido hermano, y Violeta en busca de las caricias de un padre que aunque ausente, ella sabe que ha guardado las que eran para su madre y un abrazo los unirá para siempre, un abrazo fraternal. Y unas lágrimas guardadas en su corazón aflorarán en los ojos de Juan.

FIN

miércoles, 21 de diciembre de 2011

La dama de la escalinata

En la escalinata de la parroquia  estaba siempre sentada por las tardes una mujer con una edad dificil de determinar, parecia vieja por su tez pero no tenia muchas canas, y su cabello siempre estaba atado.
Su atuendo negro estaba descolorido por el sol y los años pero parecía haber sido de un género de cierta calidad.
Ella pedía con su mano extendida despues de la misa vespertina, sus ojos eran claros y parecian llorosos.
De vez en cuando sonreía sobretodo si veía a un niño. Pero mayormente su gesto era triste y de cierta apatía.
 Pocas personas se atrevían a hablarle. Pero llegando diciembre siempre hay algun ser caritativo o culposo de no haber reparado en ella durante todo el año que suele preguntar a gentes solitarias que haran en la Noche buena, si tendrán algun lugar para sentarse a comer rodeada de gente que le brinde cariño o contención.

--Señora, ya la he visto varias veces por acá. Donde pasa Ud. las noches?
- Porque me lo pregunta? Acaso me llevará a su casa?
- No se ofenda, disculpe, quisiera ayudarla a encontrar un lugar...
- Yo tengo donde dormir, una cama vieja, un techo, unas paredes despintadas.
- Y con quien pasará la Nochebuena?
- Y Ud. con quien la pasará?
- Con mi familia, mis hijos y nietos.
- A mi me acompañan mis recuerdos y algunas otras personas que como yo viven con sus recuerdos podrán venir a mi lugar.
- Y tendrán que comer?
- Para ello estoy pidiendo acá. para tener que comer.
- Bueno Sra. disculpe las preguntas Feliz Noche buena!
- Ud, también, Felicidades
Y sin darle una moneda se retiró enojada por la indiferencia, o quizas por la irreverencia de la Sra de negro.

Amelia De Palma, era actriz, una actriz de renombre, había trabajado en el San Martin, comenzando con pequeños papeles pero llegó a encabezar protagonizando clásicas obras en el prestigioso teatro.
Había estudiado con grandes maestros de  actuación de su época. Había tenido una hija de soltera a la que llamó Laura.
Ella trabajó siempre para que Laura estuviera bien, y estudiara en buenos colegios.
El amor no le había dado muchas satisfacciones, fracasos, desencantos y lograr que un hombre la quisiera pero tambien aceptara a su hija no era facil.
Hasta que se enamoró de Antonio, un actor de no mucho talento pero agraciado en su aspecto que no dejaba escapar a una mujer bonita sin intentar conquistarla, y Amelia era  atractiva y muy femenina.
Ya con Laurita en la preadolescencia se permitió enamorarse nuevamente.
Quiso pensar en su felicidad una vez mas.
Lo llevó a vivir a su casa ya que él un buen dia lo echaron del departamento que alquilaba.
Su casa no era grande, solo había dos habitaciones, en una dormía su hija y en la otra ella, y ahora también Antonio
El no conseguía trabajo, su mala fama de incumplidor en los horarios y cierta irreverencia no ayudaba demasiado.
Un día él comenzó a fijarse en Laura, y a escondidas de su madre, comenzó a hostigarla con manoseos y amenazas, hasta que una noche la violó en su cuarto, mientras Amelia estaba en plena funcion en el Cervantes, haciendo La dama de las camelias.
Pero Laura quiso defenderse y dejó arañado en los brazos y en su espalda a su agresor.
Pero no pudo contra la fuerza masculina y el miedo y logró violarla y lastimarla, pero cuando él se iba del cuarto, la joven que guardaba una cuchilla en un cajón, lo apuñaló certeramente en un pulmón y cayó al suelo.
Pero llorando pensó que su madre lo amaba y nunca la perdonaría, y con la poca fuerza que le quedaba se clavó la cuchilla en su pecho, y cayo al lado de él.

Amelia, vive de los recuerdos, de las obras clásicas, de los compañeros actores y de los premios recibidos.
Su casita vieja y despintada todavía tiene algunos muebles, y en un ropero de roble guarda atuendos de la época, con cierto olor a naftalina.
Pero ha borrado de su memoria la imagen de los dos cuerpos en el piso, porque a veces hay ciertas enfermedades ceniles que favorecen o alivianan el penar.
Ella mira fotos de su hija Laura y sonríe pero no recuerda porque no está, si fue al colegio y está por volver, o si ella misma la mandó a comprar algo al almacen de la esquina.
No hay fotos de Antonio, para ella no existió.
Solo sabe que a veces tiene hambre, entonces a la salida de la misa vespertina extiende su mano para recibir unas monedas y apenas sonríe. Y en Diciembre suele decir "Feliz Navidad"


FIN

sábado, 17 de diciembre de 2011

Brazos extendidos

Con una mochila gris y un bolso mediano llegó a Santa Marta al atardecer en un micro desde Buenos Aires.
Unas 9 horas de viaje la separaban a Ana de la rutina, del ruido, el tràfico y el hastío.
Buioquìmica de profesiòn, introvertida, y con mirada triste pero esperanzada, había llegado a este pequeño pueblo serrano a buscar descanso y tal vez un cambio en su vida.
A un mes de cumplir los 46,  el haber fracasado en dos intentos de pareja y no haber sido madre la llevaba por un camino de tristeza y baja autoestima.
Se hospedó en una casa que ofrecia habitaciones, regenteada por doña Carmen, una señora campechana, bastante desprolija en su aspecto pero muy amable y cariñosa con los pasajeros.
El cuarto daba a los fondos, por la ventana se veía un parral, una hilera de rosales contra una pared de ladrillos, un limonero y un ciruelo en flor.
Ana desarmó su bolso, se dio una rápida ducha y salió a hacer una  recorrida antes que la noche la sorprendiera.  El edificio municipal, una confitería en una esquina y un bar antiguo y con billares rodeaban,  mas algunos negocios de ropa y productos regionales, a la plaza tradicional del pueblo.
Cansada del viaje y la caminata, comiò unas frutas en su cuarto , se acostó y se durmiò rapidamente.
Despertó bien temprano recordando un sueño muy extraño, pero relacionado con Santa Marta.
Caminaba de la mano de un hombre alto y delgado con guardapolvo y los dos iban acercandose a un niño de unos tres años que estaba en la mitad de una calle solo y extendía sus brazos hacia ella como pidiendo que lo alzara. Y cuando iba a hacerlo, se despertó.
No podía recordar la cara del niño ni tampoco la del hombre que caminaba a su lado.
Desayunó en el comedor de Doña Carmen, solo ella estaba levantada, le sirvió un generoso desayuno con pan casero y manteca. Suficiente para empezar un día alquilando una bicicleta para llegar hasta el río.
Como a unas tres cuadras se detiene al ver el hospitalito o dispensario, y ve a un médico entrar en él que le parece conocido.
Se acerca, apoya la bicicleta en un arbol, y entra por un largo pasillo como buscándolo, pero no lo ve.
Encuentra a una enfermera y le pregunta por el médico, por su apellido

-Dr. Suarez, es el clinico srta, los números los dan adelante, tiene que hacer la cola.

Ana no recordaba ese apellido, pero creía haberlo visto en alguna parte.
Al salir mira hacia la ventana que daba a la calle y lo ve atendiendo, se queda observandolo, y él repara el ella y la mira y le sonríe.
Ana toma su bici, y sigue su camino.

Llega al río y pasa una mañana soleada y pacífica tomando ese sol tibio de primavera.

Cuando llega a la hostería se encuentra con doña Carmen desesperada llamando por telefono al dispensario pidiendo médico, Sabina, la empleada de limpieza de muchos años con ella, se había desmayado y estaba tirada en el piso de la cocina.
Ana se acercó, le tomo el pulso, y le dijo que estaba viva, pero no reaccionaba. Y se estaba desconpensando rapidamente.

- Sabina, despertá, volvé con nosotros, no te vayas ahora, por favor.
Doña Carmen sollozaba arrodillada junto a su fiel empleada.
- Ud. sabe si ella tenia algun problema cardíaco, algun antecedente que ud. recuerde.?
- No se, no se nada. Ella es sanita, y  el Juani la necesita. Sabina despertá por favor!!!
- Ahi llega el médico, tranquilicesé Carmen, todo va a estar bien.

Entra el Dr. Suarez, y luego de evaluarla decide internarla.
- Mire Carmen, ella me vino a ver hace un tiempo y le dije que tenia que hacerse unos estudios cardíacos, ya habia tenido varios episodios de importancia pero ella no me hizo caso. Esto es un infarto, Cármen.
- Doctorcito, se me va a morir?
- Vamos a hacer lo posible por Sabina, pero la cosa está fulera mi amiga.
- Dr. Suarez, soy buioquímica puedo ayudar en algo?
- Si quiere acompañarme nunca desprecio una ayuda en el hospitalito nuestro, siempre hace falta una mano mas. Vamos...

Sabina quedó internada  unas horas, se la medicó adecuadamente mientras se evaluaba la posibilidad de trasladarla a la capital de la pcia pero no superó el trance y falleció.
Ana fue la encargada de llamar a Carmen y darle la noticia y apareció al rato sosteniendo de la mano a un niño de unos 3 años al que llamaba Juani, el nieto de Sabina, al que ella criaba ya que su hija habia fallecido en el parto.
Fruto de un embarazo no deseado con un turista que jamas volvió a ver, María murio a los 19 años luego de nacer Juani por una hemorragia.
El chiquito sentado sobre la falda de su tía Carmen, como él le decía, tenía en su mano un autito descolorido el que apretaba contra si.
Ana lo miró y se le llenaron los ojos de lágrimas, no trató a Sabina, pero al ver ese pequeño tan dulce aferrado a Doña Carmen, no podía no emocionarse.
- Carmen, ella tenía algun otro familiar?
- No, no, estaba solita, enviudó hace unos años, y la Mary era su única hija. Le quedaba su nieto.
- Bueno vamos a tener que hablar de este tema cuando esté mas tranquila. Vamos a  hablar con una asistente social y un juez de menores. Pero mañana, vaya para su casa, llevese al niño con ud.
-Yo la acompaño, vamos, ya no podemos hacer nada aquí.
Le dijo Ana tomando al niño en sus brazos.

 Muy conmovida, le hizo un te de tilo a Carmen y llevó a su cuarto al pequeño, le mostraba desde la ventana unos pajaritos que se posaban en una baranda, de pronto Juani refregó su carita contra su hombro y ella se dio cuenta que tenía sueño.
Lo recostó en su cama, la miró sonriente y se quedó dormido rapidamente, lo tapó apenas y se sentó a su lado. No podìa dejar de mirarlo.

El tiempo ha pasado, Ana trabaja en el laboratorio del hospital, su amistad con el Dr. Daniel Suarez con el tiempo se tranformó en un romance, él divorciado, necesitaba una compañera pero no la buscaba, lo sorprendió el amor.
Y entre lo dos lucharon por que Ana lograra la tenencia de Juani, ya que ella nunca mas pudo separarse de él.
Y se gestó u n vínculo inalterable, único, se entienden con las miradas, y se alimentan con el amor mutuo.

Ana soñó con ellos dos, el amor y un niño desamparado han cambiado su vida para siempre en un pueblito serrano y pacífico. Un día una ruta la llevó a Santa Marta donde unos brazos extendidos la estaban esperando.

FIN

jueves, 15 de diciembre de 2011

Una tormenta estival

La lluvia había comenzado en horas del mediodìa, y habìa encontrado a mucha gente sin los accesorios tìpicos, el paraguas, el piloto o la campera. Los grandes charcos eran enemigos naturales, algunas esquinas anegadas lograban hacer olas hacia las veredas.
El viento del sudeste inclinaba los àrboles y frenaba a las personas al caminar, algunos paraguas rotos aparecían en tachos de basura, arrojados con bronca y resignaciòn. El tràfico era un kaos, bocinas e insultos se unìan para agredir, para crispar.
Los bares de Buenos Aires y los techos mas generosos reunían a personas conocidas o desconocidas, aquellos que juntos habian salido, aquellos que solos dialogaban con alguien con la  pregunta obvia : Parará de llover? Y otros que en silencio y con preocupaciòn miraban el cielo y se despegaban la ropa hùmeda.
Era verano, y eso era a favor, por lo menos no hacìa frìo. Tener los pies mojados no era un problema.
Martìn entrò al bar de la esquina de la calle Montevideo, y vio con sorpresa que estaba lleno, miró detenidamente a todas las mesas para ver si habìa alguien conocido con quien compartir un cafè para esperar que pasara la tormenta, pero no vio a nadie.
Pero reparò en una mesa que daba a la ventana donde solo había una joven de unos 35 años, de cabello castaño lacio, delgada, con  una blusa blanca humedecida.

- Disculpame, serìa mucho pedirte si puedo compartir la mesa con vos, me muero por un cafè, y quisiera hacer tiempo a que pase la tormenta, no puedo cruzar la calle, quisiera que drene el agua primero, pero no tengo mesa y la barra esta repleta. Te molestarìa?
- No, para nada, sentate. Terrible tarde no?
- Si, impresionante la cantidad de agua, fijate el oleaje que hacen los autos.
Mozo, un cafe cortado por favor, queres tomar algo mas?
- No gracias, tomè dos ya.
- Bueno, uno solo entonces. Mi nombre es Martìn, el tuyo?
- Andrea.

Y se sucedieron una serie de preguntas, el trabajo, de donde sos, si estudias, si tenes hermanos, y hasta el estado civil. Martin, divorciado sin hijos, Andrea, soltera.
Y se vinieron las risas, el humor y la simpatìa de Martìn que hacìa reir mucho a Andrea, anècdotas de adolescencia, noviazgos, mùsica, cine y teatro tambièn.
Y pasaron horas de charla muy amena, y la lluvia empezó a parar y el anochecer se acercaba.
Pero estaban tan còmodos juntos que la risa ya era còmplice de las miradas y las manos inquietas.

 - No sabes lo feliz que estoy de haber entrado a este bar y haber reparado en esta mesa, es mas tengo ganas de invitarte a cenar, que decis?
- No, la verdad es que no puedo. Tengo que irme.
- Pero nos vamos a volver a ver, de aca no te vas sin darme tu celular y tu mail.
- Jajaja Martìn,  claro.
- El sàbado vamos a cenar y a bailar, que te parece? No es buena la idea?
- No, no bailo.
- Dale, como que no bailas, me estas despreciando, che tengo 43 pero no sabes como me muevo, impresionante los pasitos que te saco en la salsa, ni hablar de un buen rock.
- No es despreciar, no bailo. Creo que ya ha bajado el agua para cruzar la calle, vamos?
- si, vamos.

Martìn se acerca a la caja para acelerar el tràmite del pago, abona con su tarjeta y luego de firmar se da vuelta y al mirar para la mesa 6 ve pararse a Andrea y tomar del rincòn lo que parecìa ser el mango de un paraguas pero en realidad era un bastòn de madera oscura. Andrea sonrìe y tuerce su cabeza como diciendo, ves? soy renga.
Martìn se acerca  sorprendido pero sonriente y le ofrece su brazo.

- Mirà todavìa hay bastante agua, me permite mi bella dama?
- Que?
- Si me permite cruzarla en mis brazos al otro lado?, creo que en la vereda de enfrente nos juntamos los ganadores...
- Que decìs Martìn?
La alzò con sumo cuidado, y haciendo bromas y sacando sonrisas de los bolsillos llevò a Andrea cruzando la calle anegada.
-Pensar que hay  gente que espera a casarse para hacer esto con una mujer, jajaja
- Gracias caballero.
- Bueno, pero al cine podremos ir no?  el sàbado digo.
- Si, porque no, claro.
- que bueno, ah tengo que confesarte algo, soy diabètico, digo porque no se nota a la vista, pero lo soy.

Martìn tomò la cara de Andrea con sus manos y la besò tiernamente,  habìa dejado de llover y la noche caìa y acariciaba sus caras un rocìo imprevisto, el de un cielo estrellado y esperanzado.

FIN




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jueves, 27 de octubre de 2011

Marcada

Lara corriò hasta la esquina y gritò:
-Taxi!!!
Doblaba uno y frenò muy cerca de ella,  ya que habìa bajado el cordòn abruptamente.
-Se sentò rapidamente, y sollozando le dijo:
Voy hasta Lujàn, tenes idea cuanto me va a salir
Lo había tomado en pleno centro de Buenos Aires y eran las 5,30 de la madrugada.
- Dejame pensar ...y te va a salir bastante, no te preocupes, tenes dinero?
-Si, tengo. Y creo que es suficiente, pero no se.
-No te hagas problema, vas a tu casa?
-Si, a mi casa.
-Bueno si no alcanza y no te mudas, podré ir a buscar lo que falte otro día. Es lejos, pero podría ir un dia de paseo. Un domingo por ejemplo.
-Muchas gracias, quizas alcance..
Y en ese momento se largó a llorar por un buen rato.
Hasta que el taxista le dijo:
- Disculpame, cual es tu nombre? tenemos un largo viaje, porque no dialogamos para que sea mas ameno y se te pase un poco la angustia.
- Lara, es mi nombre y el tuyo?
- Emilio, estoy divorciado, tengo 40 años, un hijo de 11 que se llama Tomás, y es la razón de mi vida.
- Yo tengo 31, y hasta hoy estaba casada, pero se terminó, y para siempre. No tengo hijos.
- A veces pasan cosas, peleas, desencuentros pero tambien existen las reconciliaciones.
- No esta vez, ya no. Ya hubo muchas, esta vez no.  yo confié, le creì una vez mas, y otra vez lo hizo, otra vez.
Se hizo un largo silencio, Emilio no quiso preguntar por no incomodarla.
Paró en una estación de servicio a cargar combustible, ya estaba amaneciendo.
Salió del auto, caminó unos cuantos metros, para estirar sus piernas, y miró a Lara que estaba sentada cerca de la ventanilla, y con la luz del día pudo darse cuenta que tenía su cara golpeada a la altura del ojo derecho y el pómulo.
Un escalofrío corrió por su pecho y  dijo :... Que hijo de puta!!
Subiò al auto, lo adelantó unos metros hasta salirse  a un costado.
-Lara, queres que tomemos un café? te lo traigo al auto, si querés.
Ella tapò parte de su cara con su mano.
- Preferiría primero ir al baño, por favor.
- Por supuesto, yo también voy, el viaje es largo. Y traigo al auto dos cafés. Y una medialuna te gustaría?
- No, el café solo.
Emilio pensaba como podrìa ayudarla, estaba golpeada por su pareja seguramente, lo habría denunciado, lo harìa ahora cuando llegue. No sabía como encarar el tema sin causar un efecto negativo en ella.
- Está caliente? El mìo muy caliente.
- Si, está rico, cuanto te debo?
- No, esta es una invitación mía. Lara, no quiero incomodarte, pero te puedo ayudar en algo?
- No creo, pero bueno, llevándome a mi casa, ya me estás ayudando.
- Bueno, este es mi trabajo.
- Si, pero me  estas acompañando en un viaje muy importante para mi, el viaje de vuelta, la vuelta al hogar, al patio, al limonero, al parral,  mi madre, mis hermanas, mi cama, mi ventana.

- El lo hizo, él te pegó?

- Si,  muchas veces, muchas.
- Lo denunciaste?
- No, siempre tuve miedo.
Emilio tomó su mano, y le dijo:
- Que queres que haga, como puedo ayudarte? Soy un buen tipo, y estoy conmovido y te veo tan sola, tapándote tu cara, con tanta verguenza...
- Gracias, pero no podes hacer nada, solo llevarme a la casa de mi madre, y allí podrè descansar unas horas, hasta que ellos vengan.
- Ellos? Quienes?
- Podemos seguir viaje? Estoy ansiosa por llegar.
- Si, claro.
Emilio arrancò el auto, y tomó la ruta nuevamente, miró los ojos celestes de Lara a traves del espejo, y los vió llenos de lágrimas.
Un tramo de silencio acompaño el momento de ver al sol subir en el horizonte, de pronto Lara dijo:
- Pará, pará en la banquina un momento, voy a vomitar.
Emilio aminoró y frenó, Lara abrió la puerta, bajó y vomitó. Y èl pudo ver que había sangre en su blusa amarilla.
Lara subió y dijo: Vamos Emilio, vamos. Gracias
- Ya estas bien? Estamos llegando, queres que te lleve al hospital?
- No. Quiero pasar por la basílica, y despuès de ahi a casa, pero son solo unas cuadras.
- Si, por supuesto.
El centro de Lujan estaba apenas despertando, estaba abierto el kiosco de diarios y un bar en una esquina. Estacionó el auto casi frente a la basílica, ella bajó y le pidió que la espere.
Lara caminó lentamente por el pasillo central y prefirió sentarse en uno de los últimos bancos.

- Señor, perdóname, necesito tu perdón. No me desampares, no puedo mas.
Permaneció unos instantes sentada con la cabeza baja, miró sus manos como no reconociendolas, abatida, diezmada por el propio destino, rezó conmovida un Padre nuestro y se levantó y se dirigió a la salida.

- Emilio, ahora si, a casa.
- Bueno, como digas vos.
- Por aqui a la derecha, seguí 6 cuadras y doblamos a la derecha nuevamente y ya estamos.
Asi lo hizo, y llegaron, una casa humilde pero amplia con un terreno al costado donde se  veía los naranjos y el limonero.
- Bueno, tomá es todo lo que tengo.
- No, es mucho, esperá esto sobra.
- No, quiero que te lo lleves, a donde voy no lo voy a necesitar.
- Como? Porque? preguntó sonriendo pero temiendo una contestación inesperada.
- Van a venir por mi, pronto, muy pronto.
- Quienes?
- La policía...........lo maté, Emilio,.....lo maté.....

Abrió la puerta de hierro, y con una leve sonrisa le dijo: Adios, gracias por todo...


FIN

lunes, 17 de octubre de 2011

Gracias Nano....

Uno a veces tiene sueños incumplidos y no porque sean imposibles.
Solo ocurre que la vida no te dio la oportunidad de cumplirlos por algun injusto o arbitrario motivo.
El sàbado pasado cumplì un sueño postergado.
Y es así que viví uno de los momentos mas felices de los últimos tiempos.
Fui a ver y a escuchar a Serrat, a la ciudad de Banfield.
El partido de Lomas de Zamora cumple 150 años y dio la posibilidad a que la gente lo pudiera ir a ver gratis al estadio de Banfield.
Quiero compartir con  mis amigos lectores esta alegrìa inmensa que llena mi alma y desborda mi corazón.
Estaba lejos, en la tribuna, pero tan cerca de él como mis sentimientos me lo permitían.
Llorè, reì, disfruté, canté y fui feliz, muy feliz.
Gracias a Miguel y Mabel por esta invitación tan grata y tan ligada a mis emociones y a mis sueños.
Y gracias Nano por tu talento incomparable, tu sensibilidad, y tus canciones maravillosas.
Bienvenidos los momentos felices.

Inés

jueves, 25 de agosto de 2011

El instante

Ella se miraba en un espejo y no podía contar sus arrugas, pero ya no le importaba demasiado.
Había sido coqueta y elegante dentro de su limitada posición económica. No hace falta ser adinerada para vestirse bien, decía siempre.
Solía maquillarse suavemente para salir a la calle, aunque fuera solo a comprar el pan de cada mañana.
Guardaba en una caja fotografías de familia, de amores adolescentes y no tanto, de amigas de la infancia muy queridas que ya no estaban en este mundo, y cartas y poemas que solía escribir cuando había estado enamorada o había perdido un amor.
Secretamente no estaba sola. Sus recuerdos le hacían compañía.
Solía llorar pero sus lágrimas eran necesarias para seguir sintiéndose viva.
También solía sonreir recordando reuniones de amigas donde la risa era el don mas preciado.
Coqueteaba con la muerte, nunca le había causado temor ni indiferencia, era su amiga ahora, en realidad  nunca se habian enemistado.
Nunca le gustó rezar pero tenía diálogos jugosos con Dios y sus amigos. Se llevaban bastante bien desde hace tiempo. Los años los había unido como compañeros de habitación.
Una ventana al jardín era marco de sus tardes observando las flores, ella sabía cuando había que podar el rosal y cuando regar las hortencias en verano, prefería el atardecer para darles de beber.
Ya no leía como antes, había perdido el poder de la concentración, pero no así para escribir algunas palabras insertas en versos, e intentaba rimar y sonreía cuando lograba la rima perfecta.
Habiendo estado acompañada en la vida ahora estaba sola pero lo tomaba como una realidad necesaria de la edad, de la tercera edad.
Sabía disfrutar de los pequeños momentos, esos momentos chiquitos felices que hacen reconocer el instante sublime, el pestañeo fugaz de la felicidad.
El amor, en sus distintas formas siempre la encontró dispuesta y positiva por eso siempre tuvo a quien amar o disfrutar.
Por eso un día cenó liviano y se acostó a dormir, limpia y tranquila.
Apagó el velador de su mesa de noche y se dijo, "si no amaneciera mañana y vinieras a buscarme, podría irme contigo para que me lleves a ver ese lugar en donde estas que parece ser tan bello y me contaste en los sueños"
Y a la mañana siguiente se había ido, amaneció y Estela, la mucama de la residencia cuando fue a avisarle que ya estaba listo el desayuno, la encontró en su cama con una leve sonrisa blanca como su tez blanca.
Y sus compañeras del geriátrico fueron a despedirse de ella dejando una rosa sobre su cama como ella había pedido.
María se ha ido, pero reconoció el instante y sonrió, como lo hacía siempre.

FIN.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Del amor al odio...,

- Me voy de casa, ya lo pensé y no hay vuelta atrás.
Acá tenes mi tarjetas de crédito, las llaves de la Caja de seguridad, las llaves del auto, que queda en el garaje,el llavero de casa, con la copia que guardaba en mi placard.
Dejo mucha de mi ropa y mis pertenencias, también mis alhajas, que son muy pocas, por supuesto mi alianza tambien la dejo sobre la mesa del living, está dentro del florero donde están las rosas rojas que me regalaste.
Me llevo todos los retratos vacíos, he tirado recién todas nuestras  fotografías, luego de romperlas en miles de pedazos.
También acabo de tirar por el inodoro el champagne que habías abierto con el que pensabas brindar.
Harta de ver el órden de colores de tu vestidor, he tirado al piso y desordenado toda tu ropa con inmenso placer.
Me llevo mi almohada, porque se que tiene mi perfume y no quiero que huelas mi aroma al acostarte.
El DVD de la fiesta de nuestra boda lo dejo sobre tu mesa de noche, pero no lo podrás volver a ver, está partido al medio.
Me llevo lo único que me importa.


Unas horas antes:

- Clara, ya llegué amor. Donde estás?
Acabo de poner un champagne en el frezzer para después. Mirá lo que te traje. De la mejor florería de Bs. As. Estas aca?
-Acá estoy, en el cuarto.
-Hola, hola, preciosa.
- Hola Germán, te estaba esperando. Quiero decirte algo.
-Si, claro, pero antes hay que poner estas rosas en agua, sabes que yo no se hacer estas cosas bien.
-Gracias, yo lo hago..
-Yo tambien quiero decirte algo importante. Clara, ya soy Gerente, por fin, ya soy el Gerente de Ventas.
-Que bueno, me alegro, era muy importante para vos.
-Que te pasa? Clara, pasó algo? No lo decís muy efusiva
-Te dije que tengo algo que decirte.
-Bueno, a ver, que es?
-Se que no está en tus planes, se que me lo dijiste desde el día que nos conocimos y yo estaba de acuerdo, pero a veces la vida nos sorprende y hace que uno pueda cambiar de opinión, y hacer de algo no planeado una bellisima noticia.
-No entiendo.
-Germán, estoy embarazada.
-No puede ser, que me estas diciendo?
Clara, llevamos cuatro años de casados y fueron cuatro años de cuidados para que esto no ocurriera porque los dos estábamos de acuerdo. no es así?
-Si, es así. Hace cuatro años que tomo las pastillas, pero parece que un dia olvidé tomarla..
-Bueno, y uno cuando se equivoca debe remediar el error. No se que estas pensando pero yo no tengo planeado ser padre y creía que vos no tenías planes de ser madre. Por lo tanto...
-Es que lo pensé, y quiero tenerlo Germán, y deberías respetar mi decisión.Quiero tener este hijo.
-Y vos deberías respetar la mía, quiero que abortes Clara. Y no se habla mas de este asunto.
Querida, pensá en lo que acabo de contarte, tenemos sobrados motivos para un festejo romántico, no discutamos, son cosas ya habladas, son temas que ya no podemos discutir, son determinaciones profundamente pensadas por mi desde hace años, y que vos compartiste y aceptaste.
Ahora vamos a abrir la botella que está en el frezzer y vamos a brindar por mi ascenso, que es la mejor noticia que he recibido en mucho tiempo, te vas a poner tu mejor vestido y vamos a salir a cenar y luego a bailar, te voy a agasajar como nunca antes, preciosa.
-No es así como me siento precisamente, digo agasajada. Lo siento, no voy a compartir tu alegría si vos no valoras la mía. Ahora te estoy conociendo de verdad, y me das asco, mucho asco. Dicen que del amor al odio hay solo un paso, creo que ya lo he dado en este instante.

Un portazo ha sonado como trueno en toda la casa, Clara se ha ido llevando lo único que le importa, lo realmente valioso e irremplazable, su hijo en el vientre y su dignidad fortalecida.

FIN











martes, 23 de agosto de 2011

El abrazo guardado

Anabela se había despertado muy temprano, media hora antes que sonara la alarma de su reloj, y se quedó mirando el techo de su cuarto con los ojos bien abiertos un buen rato.
Se levantó, fue al baño y se dio una ducha larga y caliente. Apoyó sus manos en los azulejos y dejo caer por largo rato el chorro de agua sobre su cuello y espalda.
Vivía sola , el departamento era pequeño pero luminoso en la zona de Villa Urquiza.
Las hondas diferencias con su padre la fue alejando de la casa paterna, y su madre había fallecido hace 6 años.
A los 32 años, habiendo terminado su carrera de Medica Veterinaria, trabajaba con una colega y amiga en la zona de Belgrano.
Su timidez la hacía introvertida y de pocas palabras. Hace mas de un mes que esperaba este momento, y había llegado.
El  sobre con la citación estaba en la mesa de la cocina.
Anabela miró la hora en su reloj , y terminó de vestirse con rapidez.
Tomó las llaves de su auto, sus documentos, el sobre, una cartera mediana, y se puso su abrigo negro y su bufanda beige, el dia era frio y gris..
Era temprano, pero el tráfico comienzaba a ser intenso, el sol estaba saliendo timidamente. No llegaba a entibiar la mañana.
Mientras manejaba recordaba su niñez, su soledad de hija única, el cariño de su madre, con su mirada triste, y el autoritarismo de su padre, un hombre  parco,  con un despotismo y soberbia tan notoria, que se hacia cotidiano las discusiones con ella y su madre, a las que trataba con la misma violencia verbal.
Todas aquellas imágenes que iban desde las làgrimas de su madre, hasta los gritos de su padre, pasaban tambien por ella escondida debajo de una mesa o detras de una puerta, tapándose los oídos con sus manitos pequeñas.
Estacionó su auto, y bajó apresurada, cruzó una avenida que la separaba del hospital, llegó hasta la puerta y miró nerviosa los letreros.
Mientras lo hacía, caminaba por un largo y ancho pasillo, la gente ya hacía cola para la reserva de turnos. Había mucho movimiento. Enfermeras y médicos transitaban apurados hacia ambos lados del largo corredor.
Finalmente llegó a la puerta que ella buscaba, el cartel decía "Hemoterapia".
Alli la esperaba su abogado y amigo Mario. La abrazó afectuosamente y le dijo que ya la estaban esperando.
Detrás de una columna, estaba una mujer mayor, de unos 80 años, muy delgada y de estatura mediana, detras de sus anteojos sus ojos estaban húmedos pero una leve sonrisa asomaba en su boca.

 Ya estas ahí, has dado un  gran paso, dificil, has sido muy valiente. No sabes como deseo desde el fondo de mi corazón que dentro de unos dias pueda abrazarte fuerte y decirte:
             Yo soy tu abuela, tu nombre verdadero es María Paula, y voy a contarte tu historia, tu verdadera historia, tengo guardado millones de abrazos como este para darte. He esperado este momento desde hace 32 años y por fin ha llegado. Bienvenida querida, yo soy tu familia.


Anabela salió y junto a Mario se dirigió a la puerta de salida para ir a desayunar en un bar cercano.
Mientras Carmen los observaba irse emocionada y en el profundo anonimato se retiró lentamente pero una nueva luz de esperanza habitaba en su corazón. Y hay otro abrazo guardado junto a los cientos que anidan en su pecho.

FIN

miércoles, 27 de julio de 2011

Pujar para renacer

A Laura le gustaba transitar la vida respetando sus olores, sus ruidos y silencios.
Transitarla paso a paso, tropezando, dando tumbos, respirando los momentos, haciendo de ellos ceremonia.
Abriendo las puertas de las intrigas y cerrando aquellas de los finales. Y siempre estar dispuesta a empezar, renaciendo.
A ella le agradaba suspirar para hacer registro de los instantes sublimes.
Laura sabía que el mejor estado para ella era el de estar enamorada, pero la vida o el destino le había dado solo una oportunidad a la que se entregó plenamente, solo una, pero su amor no había sido correspondido.
El, una tarde la dejó, y  supo del olvido que solo ven las lágrimas, cuando uno se ahoga en esas aguas tibias, que deshidratan  la piel y uno se seca en desamor
Quedó casi sin aire, había conocido la sensación mas intensa y libre que sumerge a los cuerpos en el sentir, el aflorar por una química provocada, había conocido el sexo con amor.
El representaba la unión de los dos mundos.
Pero el tiempo hizo que la herida hiciera callo y que Laura conociera otros hombres para tolerar la vida que transcurría como si nada pasara.
Las gentes iban y venían, trabajaban , viajaban, se reían, soportaban los golpes, las caídas.
Comprendió que  podía tener la fuerza para seguir y la decisión de no flaquear.
Y así conoció a Max, comenzó a quererlo lentamente,  él le dio la posibilidad de amar pero ella no la tomó, eso no se puede decidir. Pero se dejó querer y lo quiso como pudo.
El le dio todo lo que podía ofrecerle. Y Laura hoy vive el momento mas importante que puede vivir una mujer, está por ser mamá.
Está en la sala de partos a punto de conocer a su hijo o hija, no quiso saberlo. Ya se dio cuenta que ahora llegó el momento de sentir un amor diferente, incondicional, y para siempre. Un amor que será el que cambiará su vida y el de aquel hombre pasará a ser una foto de juventud, al que recordará con una leve sonrisa humedecida de nostalgia. Sabe que ser mamá será el mejor amor correspondido que pueda experimentar.
Y a ello se encamina, a amar y a ser amada por un ser pequeñito al que ella y Max verán crecer.
Uno va escribiendo paginas de su vida en diferente papel y con distinta tinta, pero en definitiva nunca se rinde y apuesta a nuevas emociones.
Llegó el momento de parir, un nuevo sendero de instantes sublimes le espera para recomenzar una vez mas.
Puja, Laura, puja, un hijo nace para hacerte renacer.

FIN
.

domingo, 24 de julio de 2011

Morena

Porque estoy caminando por el costado de esta autopista?, no es aquí donde quisiera estar.
Los autos pasan a alta velocidad, y tengo un camino angosto para seguir y no se hacia donde voy. Nunca hubiese creido que ibas a abrir la puerta del auto en un lugar como este, y ademas están ya cayendo unas gotas, está empezando a llover. Por suerte no hace frío, pero tengo un frío en el alma muy grande.
Escuchaba la conversación atentamente pero no llegué a entender lo que querías hacer, hasta que de pronto frenaste y abriste la puerta trasera. Fue todo tan rápido que no me diste tiempo a reaccionar.
Me siento sola, desprotegida y desorientada.
Mis sentidos estas alertas para procurar que no me pase nada malo pero estoy llegando a la conclusión que efectivamente ya me está ocurriendo algo muy desalentador.
Estoy tomando conciencia que no volveré a verte y un escalofrío me invade todo el cuerpo.
Un auto acaba de frenar cerca mío.

-Papá, mirá que bonita que es, tiene collar, está perdida, por favor hagamos algo.
Puede suceder una desgracia, mirá como me mira, parece estar diciéndonos algo, solo le falta hablar, está pidiendo ayuda con su mirada triste. Papá, por favor.
-Bueno, Manu, subila, no puedo seguir parado acà, es peligroso, subila rápido y nos vamos.

No los conozco pero parecen cariñosos, posiblemente sepan donde vivo y me lleven hasta mi casa.
Y si no es así, bueno, no es la primera vez que me pasa esto, me adapto facilmente a las nuevos hogares.
Quizás ellos, no me dejen solo en un lugar como este un día como hoy.
Tal vez pueda envejecer junto a ellos y ser nuevamente feliz como lo era hasta hace un rato.
Bueno, me subo.
Trataré de portarme mejor en la nueva casa para que no me ocurra nada similar a esto otra vez.
Ojalá me compren el mismo alimento balanceado, creo que mi estómago también ha comenzado a extrañar.
Los olores son diferentes pero la mano de este niño me está acariciando la cabeza.
Que afortunada soy!!

- Gracias papi, sabes que voy comprarle? una chapita que vi en la Veterinaria que se le puede grabar el nombre y un número telefónico, por las dudas que alguna vez se pierda.
Va a dormir en la cucha de Rolo, que quedó vacía y triste desde que él se fue al cielo.
Cual será su nombre? La podemos llamar Morena, papi?

Ese no es mi nombre, pero por las dudas voy a obedecer cuando me digan  Morena..
 Hey, hey, no dejes de acariciarme, porfi.

FIN

jueves, 21 de julio de 2011

Los pasos de Elena

Elena va mirando pasar la vida por una ventanilla, parece que fuera hacia los confines invisibles. A ese fin del mundo del que se habla a veces.
Hubiese ido hasta el final de su propia vida, si supiese el camino.
Ella se disparó hacia el afuera de su cuarto, después de varios días de encierro, hacia el infinito Universo, hacia la calle.
Iba pensando después de media hora de recorrido que debería bajar, debería caminar. Pero su cuerpo parecía estar clavado al asiento como clavo en la madera.
Es tiempo de azahares, cuando los naranjos florecen, hasta los mas silvestres que están en las veredas se engalanan y perfuman el aire de la mañana.
Ve en una cuadra varios naranjos y decide bajar.
El chofer estaciona el remis, Elena paga y baja, camina sin prisa, siente su corazón como al galope y su cabeza como si estuviera completamente llena de algodón.
Los ojos abiertos parecen estar alertas pero están perdidos en la inmensidad de la nada. Miran hacia otros ojos como haciendo preguntas.
Transita derecho y para hacerlo toma de guía las baldozas como cuando era niña.
Pero levanta la vista seguido para no tropezar con destinos ajenos.
Lleva una cartera y botas negras, un piloto azul oscuro y una chalina color pastel rodea su cuello.
El día está nublado, gris, como Elena.
Se había peinado con los dedos su cabello corto y ondulado y no había querido maquillarse.
Cuando llega a un naranjo, se detiene a oler su perfume, le hace recordar al de su casa paterna, en el patio con la mesa de cemento.
Camina como diez cuadras, y llega, ahí estaba Clínica Santa Cecilia, dice un cartel. Abre la puerta algo pesada, de vidrio, y camina hacia la recepción, dobla a la derecha y continúa por un largo corredor, como sabiendo que todo comienza otra vez, es un día mas o es un día menos.
Empuja una puerta, camina hacia un sillón, tras un escritorio, se sienta lentamente y aparece Analía y le alcanza un vaso de agua.

- Dra. Elena, quiero decirle en nombre de todos mis compañeros que lamentamos muchísimo lo ocurrido a su esposo y estamos con Ud. y a su disposición para lo que necesite...etc...etc...etc.

Elena mira un retrato familiar que está sobre su escritorio, donde están sus hijos y su marido Esteban, no escucha las palabras sinceras de su secretaria, y solo piensa:

Porque me dejaste sola? Porqué lo hiciste?

Se levanta, apoya su frente en la ventana y cierra sus ojos mojados.

Si al menos me hubieses escuchado cuando te dije: "Las armas las carga el diablo"

FIN

Las alas

Uno...dos...tres...cuatro...cinco...seis...

Me parece haber estado aquí, es una colina muy verde, las margaritas silvestres hacen de marco y se ve un grupo de árboles muy altos hacia la derecha donde se divisa una tranquera pequeña.
Que sensación placentera caminar y que una brisa suave te acaricie la cara, no siento frío, no siento calor.
El sol no molesta en mi cabeza y debe ser el mediodia, calculo, miro mi muñeca y veo que no tengo el reloj.
Un grupo de gaviotas o gorriones, no se que tipo de pájaros son, vuelan en formación hacia el horizonte.
Escucho una música suave, con violines, piano y clarinete, pero está como lejana. Miro hacia atrás y no puedo determinar de donde viene, me siento liviana, no recuerdo haberme sentido tan bien.
Voy caminando hacia los árboles, es lejos pero voy a llegar sin cansarme, intuyo.
Algunos pastos están altos.
Allá veo un niño pequeño. Está corriendo hacia adelante como a doscientos metros mío. Es rubio, tiene ropa de color amarillo, no distingo bien si lleva pantalones puestos, no puedo verle las piernas.
Debe tener apenas dos años o menos tal vez, corre con cierta dificultad, a veces pareciera que fuera a caerse.
Comienzo a correr yo también y me da placer y también una intriga especial.
Quiero verlo mas de cerca, estoy llegando hasta él, ya siento su risa, parece estar haciendo una travesura.
Se lo ve tan feliz, libre, si tuviera alas volaría, y creo que yo no me asombraría de que lo hiciese.
Hasta creo que yo levantaría vuelo detrás de él.
Estoy llegando a él, escucho su risa mas clara, como quisiera que corriera hacia mi, asi podría ver su rostro sonriente.
Creo que voy a poder tocarlo, si, ya voy a tocar su cabello rubio.

-Señora...señora
Ya pasó todo, ya está despertando, su vesícula ya está afuera y no va a molestarla mas.
Salió todo perfecto, puede abrir los ojos?

-Ay, si, estaba tan bien, era hermoso...

-Bueno yo la traigo a la realidad. Su hijo está afuera y quiere verla. Me hablo de su viaje, parece que pudo cambiar el pasaje para mañana.

-Mi hijo, si, el viaje...quiero verlo.

-Espere unos minutos mas. Está todo bien, pero no puede hablar mucho, acuerdese que ya le expliqué que no debe conversar mucho después de una intervención.

-Doctor, ya me siento bien despierta, solo me molesta un poco el suero.

-Bueno pocas palabras, Señora.

-Si, pocas, prometo.

-Joven, adelante...

- Mamá, como estas?

-Bien, no sentí nada y creo que soñé.

-Que bueno! Cambié el pasaje para mañana temprano.

-Que suerte, justo hoy me tenía que pasar esto.

-Salió todo bien mamá, No importa.

-Si, claro, es la verdad.

-Ya tengo todo resuelto, trámites, equipaje, todo, solo tengo que ir mañana a Ezeiza y partir.

- Entiendo..solo tienes que levantar vuelo...

Marisa tomó su mano y la apretó con la poco fuerza que tenía.
Su hijo parte mañana, el avión que lo lleva a Europa levantará vuelo. Una beca de estudio lo espera en Madrid.
Pero para Marisa, Juan es todavía un chiquito rubio que corre hacia la vida y ella ya no puede alcanzarlo.


FIN

 .

miércoles, 20 de julio de 2011

Un destino para Angela

Año 1950
Pueblo de San Gerónimo
Pcia de Buenos Aires

El teatro es pequeño y muy antiguo, tiene una sala amplia con paredes algo descoloridas, el telón está cerrado y solo una luz está encendida.
El letrero dice : A Camarines.
Angela recorre lentamente el largo pasillo, ha pensado en hablar con la estrella para pedirle una función a beneficio para el orfanato, ya que la gira ha sido tan exitosa.
Ve una puerta entreabierta, es temprano, "no ha llegado nadie todavía"  le había confiado Don Pedro mientras barría el hall.
La noche recién caía, aliviando el calor húmedo de Enero.
Cosméticos, pelucas, collares y mucho brillo rodeaban a un gran espejo iluminado.
La ropa colgaba de un viejo biombo, de dos sillas de madera y paja, todo estaba desordenado, pero el colorido era una fiesta para los ojitos de Angela.
Esta novicia de hábito gris, en el medio del camarín no podía opacar tanto brillo. Hasta que reparó en la imágen que le brindó el espejo.
Y ahí estaba Angela.
Se miró de arriba a abajo con una mezcla de pena y asombro.
Rodeó sus pechos con sus manos como buscándolos y alzàndolos con temor. Tomó un corpiño y se lo calzó sobre su hábito mirando antes hacia la puerta.
Había un silencio cómplice.
Lo volvió a poner donde estaba, y se miró mas de cerca, y vio su carita jóven y su tez pálida.
y se dijo: Ay Angela.........
Sentada frente al espejo:

- Ay Señor perdona, en poco tiempo me consagraré y dedicaré mi vida a serte fiel y servidora. No he conocido el amor, ni siquiera se lo que es un beso en la boca. Pero Señor, he decidido servirte porque siento tu amor desmedido. Me han dicho que ningun hombre se fijaría en mi.
Pero tengo un cabello escondido bajo esta toca y unos pechos pequeños habitan aquí abajo y nunca fueron acariciados.
Señor, tengo un vientre que nunca anidará vida?
Amo a los niños huérfanos de ojitos tristes con todo mi corazón
.
Recorre nuevamente el camarín, tocando todas las prendas y accesorios.

-Recuerdo que cuando era niña me escondía en el desván de mi abuela donde había un baúl con sus ropas y collares de cuando era jóven. Y había un espejo como este.
Yo me probaba vestidos con encajes y tules y soñaba que era artista y cantaba y bailaba.......
Mi madre no lo sabe y si lo hubiera sabido no me hubiese dejado subir al desván de la abuela nunca mas.
Ella me ha llevado hasta ti, con mucho esmero, haciéndome saber que este es mi destino. y yo le agradezco el  haberte conocido y soy muy feliz al pensar en el momento que en que entrarás en mi corazón para siempre.
Pero Señor, dime: debería resignar la idea de poder embellecerme, veo aquí tantas cosas que las mujeres usan para poder deslumbrar y mejorar su aspecto.

Angela comienza a ponerse lapiz labial color carmín y colorete en sus mejillas, desprende su toca y deja ver su cabello castaño timidamente despeinado.

-Señor, mi madre no ha dejado que nadie vea mis piernas.
Se sube lentamente el hábito y observa sus piernas en el espejo, toma un vestido colorido y se lo imagina puesto.

- Es pecado ponerme esta ropa que no es mía? No me la voy a llevar. Siempre usé la ropa de mi hermana mayor, jamás pude elegir un vestido.
Mi madre dice que los colores brillantes incitan al pecado y que los hombres hacen mucho daño.
Mi padre ha sido muy bueno pero yo no lo conocí, falleció siendo yo muy pequeña.

Mientras ,se saca el hábito detrás del biombo y se prueba un vestido colorado, ya puesto se mira y se asombra y le da pudor, sonríe y arregla su cabello.

_ Ay Señor, se que está mal lo que estoy haciendo pero nunca podré volver a ver estos atuendos. Dejame brillar por un momento.

Comienza a dar vueltas entre boas y pañuelos de seda.

- Dice la hermana Camila que debemos estar seguras del paso que vamos a dar. Mi madre le ha dicho que yo nací para ser monja y servir a Dios.
Pero yo...................no estoy tan segura........

Se prueba unos zapatos de tacos altos y coloca un sombrero raro en su cabeza y comienza a bailar una música que imagina con alegría.

- Señor, es cierto que un hombre no se fijaría en mi? Ni siquiera asi vestida?
Mi madre dice que la belleza está por dentro y basta con que la veas tu.
La alegría es pecado?
La música me hace bailar y siento un extraño placer al hacerlo. En el Club del pueblo bailan Tango!!!!
Mi madre dice que es un danza del pecado porque los cuerpos se tocan. Yo he visto que las piernas se entrelazan al ritmo de la música y parecen abrazarse y soltarse con movimientos muy sensuales y a veces bruscos. A mi me gustaría bailar tango, pero no se.................................
-Señor, si te prometo ser buena, hacendosa, solidaria, no robar, ni mentir, cumplir con los mandamientos pero........................................no ser monja? Me querrías igual? Esta también soy yo y me veo mas feliz hasta mas...................................bonita.
Quisiera conocer el amor de un hombre y formar una familia, y.........................también bailar.

De pronto se escucha la voz de su madre que grita:

-Angela, donde estás?
Se abre la puerta, la ve y dice: Perdón, estoy buscando a mi hija, no la ha visto srta? Ella es una novicia diminuta y poco agraciada, es tan distraida que seguro se ha perdido por estos pasillos. Disculpe, seguiré buscandola.

Angela mira el espejo y dice:

-Sigue buscándola madre pero ya no la encontrarás, Señor he escuchado tu respuesta, el espejo me lo ha dicho.

FIN

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